Cuando digo Mamá no soy sino el más humilde agradecido de la tierra, soy un pajarillo reconociendo el candor de su nido, el más fiel de los hijos intentando perpetuar a mi madre…
Cuando intenté estar solo, guardaste en tu silencio, la sabiduría del que conociendo los tiempos, comprendía mis afanes, tristemente miraste mis ojos y me diste tu abrazo, no tardé en reconocer que lejos de tu bendita presencia, me rompo y me deshago…
Ángel guardián de mis sueños más puros, no desarraigues de mí tu candidez, no te escapes de mi lado, déjame contemplar tu luz y recargar mi corazón desalentado, que sufriera por la incomprensión de antaño. Tus desvelos no son en vano, la ilusión se manifiesta en mí plena si tú, a mi lado permaneces.
Manantiales correrán gritando al mundo que eres grandiosa, bendita entre las mujeres, guerrera, guardiana, camarada inquebrantable. Cuando mis ojos miren los tuyos sabré que no estoy solo nunca más… Vive tú mi musa, mientras me detenga saboreando el tiempo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario